lunes, 17 de octubre de 2016

MAMILAS DE JUGUETE POR MAMILAS DE VERDAD

Hace poco me encontré con una amiga, al verla presentí que algo no andaba bien, pues tenía un semblante cabizbajo y pensativo.

Al momento de que la saludé confirmé mi sospecha, mi amiga se encontraba con sentimientos encontrados debido a que su hija de 12 años había salido embarazada.
Ella estaba muy sacada de onda y no sabía cómo reaccionar ante dicha situación.






Lo que me llevó a pensar acerca de los masivos embarazos en niñas y adolescentes a ritmos alarmantes que presenciamos hoy en día.
Sinceramente no estoy a favor de los embarazos a temprana edad, porque creo que una niña o adolescente no está lo suficientemente preparada para poder educar y formar a un ser humano. Ya que se necesita de una estabilidad y madurez emocional, la cual una niña aún no vive ni experimenta.

Así mismo, debido a que a esa edad una niña debería de estudiar, no de trabajar. Por consiguiente, al embarazarse se tendría la necesidad de buscar un empleo, el cual seguramente no sería bien remunerado. Pues no se tienen los estudios ni las capacidades que uno va desarrollando durante su crecimiento para poder obtener un buen trabajo.
Lo que me pone a pensar, ¿cómo va a poder tener una estabilidad económica propia para la manutención de su hijo (a)?

Sin duda alguna, actualmente se cuenta con mucha información para prevenir los embarazos a temprana edad, sin embargo, concibo la idea de que todo surge desde el hogar y los valores y educación que se imparten dentro de ésta.
Por lo que expongo que los culpables no son los niños o adolescentes, sino los padres de familia que no tienen la responsabilidad de informar, de ofrecer tiempo de calidad o de tomar de la mano a sus hijos durante su desarrollo personal, para poder prevenir que niñas de corta edad tengan que cambiar las mamilas de juguete por unas de verdad.

https://www.youtube.com/watch?v=396UQVkJ04s


Lourdes M. Ramírez Sánchez

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