jueves, 27 de octubre de 2016

El polémico comercial que indignó a muchos

Yoplait en los últimos días ha sido fuertemente criticado por el lanzamiento de la campaña “Brindo con placer”, en el que un grupo de mujeres de distintas edades brindan con yogurt en una taberna por todo aquello que significa ser mujer. El cual generó demasiada controversia en redes sociales, además de una sorprendente cantidad de “No me gusta” en el video publicado.


Si deseas ver el polémico video, accede a la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=FG8C90HIvmM&feature=youtu.be


Los usuarios calificaron a la marca y a su material promocional como misógino, esto por poner a la mujer en una posición baja, carente de poder, apegada al hogar y a atender al esposo, reacciones que obligaron a Yoplait a bajarlo de la plataforma de videos.


Y días después provocó que la misma marca extendiera una disculpa en Facebook por haber causado esa reacción en los usuarios sin ser su intención.


Disculpa muy livianita, en la que no entra en detalles, y que aparentemente se hizo únicamente para tratar de dejar de lado toda aquella polémica, y no porque realmente reconociera que cometió algún error.

A decir verdad, pese a dañar la imagen que Yoplait conservaba hasta hace unos días, todo el mundo ha volteado a ver el yogurt, posicionándolo como el primero en la mente del consumidor.

No podría asegurar que fuese una estrategia intencional, pero ha logrado captar la atención que durante años no había tenido. Lo que mercadológicamente es de aplaudirse, pues ha tenido el impacto que muchas otras marcas quisieran, aunque no de la manera más leal.

Aunque el meollo del asunto es la reacción que millones de usuarios tuvieron, expresándose de lo peor de la marca, lo cual desde mi opinión fue exagerada, y por demás absurda, al final del día el contexto que se le dé a dicha canción es subjetivo y depende de cada persona, pues la parte que dice “Llego molida, como mi esposo, pero yo hago la cena”, podría emplearse como una acción de superioridad ante el sexo masculino, pues después de hacer las mismas tareas, ellas aún tienen la fuerza para realizar otras. En vez de tener una reacción sumisa y de inferioridad. Sin embargo, la liberación femenina, y la igualdad de condiciones en esos momentos se dejan de lado, para retroceder y proyectar una imagen débil para que se les defiende de tal “humillación”.

Cuando actualmente hay cosas más importantes de las que la sociedad debería preocuparse, como la pobreza, la pérdida del poder adquisitivo, entre muchas otras cosas, que merecen escandalizarse, no por una campaña publicitaria, medio en el que se busca aventar un cerillo entre tanta pólvora para provocar reacciones e impactos y cumplir su cometido.



Víctor Manuel Chávez García

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