Yoplait en los últimos
días ha sido fuertemente criticado por el lanzamiento de la campaña “Brindo
con placer”, en el que un grupo de mujeres de distintas edades brindan con
yogurt en una taberna por todo aquello que significa ser mujer. El cual generó
demasiada controversia en redes sociales, además de una sorprendente cantidad
de “No me gusta” en el video publicado.
Si deseas ver el polémico
video, accede a la siguiente liga: https://www.youtube.com/watch?v=FG8C90HIvmM&feature=youtu.be
Los usuarios calificaron a
la marca y a su material promocional como misógino, esto por poner a la mujer
en una posición baja, carente de poder, apegada al hogar y a atender al esposo,
reacciones que obligaron a Yoplait a bajarlo de la plataforma de videos.
Y días después provocó que
la misma marca extendiera una disculpa en Facebook por haber causado esa
reacción en los usuarios sin ser su intención.
Disculpa
muy livianita, en la que no entra en detalles, y que aparentemente se hizo únicamente
para tratar de dejar de lado toda aquella polémica, y no porque realmente
reconociera que cometió algún error.
A
decir verdad, pese a dañar la imagen que Yoplait conservaba hasta hace unos
días, todo el mundo ha volteado a ver el yogurt, posicionándolo como el primero
en la mente del consumidor.
No
podría asegurar que fuese una estrategia intencional, pero ha logrado captar la
atención que durante años no había tenido. Lo que mercadológicamente es de aplaudirse,
pues ha tenido el impacto que muchas otras marcas quisieran, aunque no de la
manera más leal.
Aunque
el meollo del asunto es la reacción que millones de usuarios tuvieron,
expresándose de lo peor de la marca, lo cual desde mi opinión fue exagerada, y
por demás absurda, al final del día el contexto que se le dé a dicha canción es
subjetivo y depende de cada persona, pues la parte que dice “Llego molida, como
mi esposo, pero yo hago la cena”, podría emplearse como una acción de
superioridad ante el sexo masculino, pues después de hacer las mismas tareas,
ellas aún tienen la fuerza para realizar otras. En vez de tener una reacción
sumisa y de inferioridad. Sin embargo, la liberación femenina, y la igualdad de
condiciones en esos momentos se dejan de lado, para retroceder y proyectar una
imagen débil para que se les defiende de tal “humillación”.
Cuando
actualmente hay cosas más importantes de las que la sociedad debería
preocuparse, como la pobreza, la pérdida del poder adquisitivo, entre muchas
otras cosas, que merecen escandalizarse, no por una campaña publicitaria, medio
en el que se busca aventar un cerillo entre tanta pólvora para provocar
reacciones e impactos y cumplir su cometido.
Víctor Manuel Chávez García


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