lunes, 2 de enero de 2017

Querida Lulú…

Ahora que tienes 33 años, debes de sentirte bastante contenta, pues has logrado tener un muy buen trabajo.
Uno que te ha costado bastantes esfuerzos y tropiezos, pero como dicen por ahí… todo esfuerzo tiene una recompensa. Me alegra que puedas desempeñarte dentro de un ambiente laboral de tu agrado, en donde disfrutas lo que haces y a cambio, obtienes un salario que te permite satisfacer todas tus necesidades y vivir plenamente.

También debes de sentirte muy orgullosa por haber formado una familia en donde el amor es lo principal. Por tener a tu lado un hombre que te ama, que te respeta, procura y fue fundamental para que concibieras a la mayor bendición de tu vida, tu hijo.
Seguramente te ha costado bastante trabajo adaptarte a tu nueva vida de mamá, pues ya no duermes como antes, ahora tus aretes y labiales quedaron atrás para sustituirlos por pañales y chupones. Sin embargo, estoy segura que pese a eso, no cambiarías ninguno de los momentos que estás viviendo.

Y qué gusto me da que puedas apoyar a tu mamá como siempre soñaste, ahora ya le estás regresando esa alegría que ella te brindó por años.

No me queda más que felicitarte, pues lograste ser esa mujer que desde pequeña quisiste ser.

Sigue viviendo alegremente como lo has hecho hasta ahorita, ríe, llora, aprende y esfuérzate, recuerda, nunca te conformes con nada porque tú eres capaz de llegar más arriba. 

Te quiero y muchísimo. Un abrazo Lulú, ¡vamos por muchos éxitos más! 



Lourdes M. Ramírez Sánchez  

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