Simplemente
no te imagino... Por más que hago el esfuerzo soy incapaz de saber cómo eres a
los 33 años, a dónde has ido a parar o qué estarás haciendo.
Mi
mente se inunda con una gran cantidad de preguntas, empezando por si estarás trabajando
de lo que estudiaste o si el destino y tu intuición te llevaron por otro
camino.
A
decir verdad, espero que quede mucho de mí en ti. De esa persona que tenía sueños
y que, aunque muchas veces se vieron frustrados, en el fondo no se apagaron,
pues tenía en claro que por más oscuro que era el panorama, en algún momento
todo se tornaría y conspiraría para que lograra ser feliz.
Pero
cuéntame, me gustaría saber cada cosa que has vivido e incluso lo que has
perdido por tener que seguir en el camino. Háblame del mundo que me espera, de
quién debo cuidarme, de los que se han ido y de los que están por llegar. Quiero
tener en claro quién te hizo falta, y sobre todo quién estuvo en los momentos
en que te sentías derrumbado. Pero que sin importar las circunstancias, no te
has parado, no te has limitado a adorar sueños ajenos, ocupándote por recrear
los tuyos. Y todos con pasión…
Nada
es demasiado grande, nada está demasiado lejos. Y desde hace más de 10 años
aprendimos que de la paciencia nacen las alegrías y que los caminos se acortan
cuando se recorren con esfuerzo.
Por
eso después de todo, sólo me queda darte una recomendación, tal vez inmadura
por mi corta edad, pero muy directa, no cambies demasiado, únicamente lo
suficiente; preocúpate por ser mejor y por amarte porque nadie lo va hacer como
tú puedes hacerlo.
Víctor
Manuel Chávez García
No hay comentarios.:
Publicar un comentario