¿Te
acuerdas cuando creías que nunca ibas a crecer? Creo que tengo más preguntas
que cosas para contarte: ¿tienes hijos? o, mejor dicho, ¿cuántos hijos tienes?,
¿en cuántos países estuviste?, ¿cuántas veces lloraste?, ¿tienes gatos o perros?,
¿estás enamorado? Me gustaría saber si eres feliz, si tienes un
buen trabajo. Pero bueno, mejor te cuento yo, porque si tu
memoria sigue siendo un poco mala como ahora, no me quiero imaginar cómo ni te
vas a acordar de los detalles, pero me gustaría decirte un par de cosas.
Tienes 33,
y aunque los años han pasado estoy seguro que tu esencia
sigue intacta. Y al fin tienes un buen trabajo,
aunque recuerdo que no sabías que ibas hacer cuando terminaras tus estudios; en
esos días habías estado desvelado y un poco estresado al darte cuenta que no todo es color de rosa.
Pero si te sirve te doy unos
consejos: trata de seguir haciendo eso que te apasiona en
el trabajo y demás cosas; gástate
todos tus ahorros en ese viaje que sueñas; trabaja día y noche para ti, por tu
futuro, por si algún día llegas a tener hijos, y
para nada llegues a olvidar eso que tanto amamos. Por favor, no te olvides nunca quiénes somos y lo que hemos aprendido,
sigue siendo honesto.
Puedo
imaginar que viviste muchas cosas junto a tus amigos, tal vez algunos se fueron,
pero otros llegaron, recuerda mantenerlos cerca porque son los hermanos que
escogemos. Trata de contactarlos más seguido, invítalos a cenar, porque será
divertido recordar viejos tiempos, ¿no crees?
Pasa momentos ridículos, ríete de ti mismo. En unos años,
los problemas de ahora no van a hacer nada. Júntate con personas
que te hagan crecer y aléjate de quien no te hace crecer. Como decía tu abuelito “Todo lo que no suma, resta” ya
para despedirme, ¡Rogelio, por
favor no dejes de soñar, mantén los pies en la tierra, pero no dejes que se
vayan todos nuestros sueños! De ti depende hacerlos realidad.
Rogelio Olmos Caballero.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario